19/09/05
Kubrick y figura (2)
El rodaje de "El resplandor"
Este fue uno de los momentos más delirantes de la carrera de Stanley Kubrick. A lo largo de su carrera, Kubrick había pretendido sentar cátedra en cada uno de los estilos que abarcaba (cine bélico, ciencia ficción...). Ahora le tocaba el turno al cine de terror. Para ello escogió una novela de un por entonces casi famoso Stephen King para realizar su obra maestra del género. En realidad, la novela, Stephen King y el cine de terror le interesaban bien poco (llegó a decir que Stephen King sólo pretendía ser famoso, que no era un verdadero escritor).
Lo que le interesaba de la novela era el tema que iba a repetir prácticamente en toda su filmografía: el comportamiento irracional de alguien que normalmente no lo es. Siempre hay en sus películas alguien que actúa en un sentido diametralmente opuesto al de su naturaleza. Hagamos un repaso y os daréis cuenta que la historia se repite prácticamente en todas sus películas:
En "Lolita", un intelectual pierde la cabeza por una niña de 12 años.
En "Teléfono Rojo: ¿Volamos hacia Moscú?" (el titulito tiene guasa), tenemos a un general que de buenas a primeras decide iniciar una guerra nuclear contra los soviéticos.
En "2001" es el ordenador más avanzado de la Tierra el que se vuelve loco.
En "La naranja mecánica", el protagonista, cuyo carácter es de una auténtica bestia, siente náuseas cuando tiene impulsos violentos tras un tratamiento de choque. En realidad no es la ausencia de lógica lo que le interesa a Kubrick, sino el hecho de hacer lo contrario/irracional de lo que la naturaleza de las personas (o cosas) supone.
En "Barry Lindon", un hijo quiere matar a su padre.
En "El resplandor" tenemos a Jack Nicholson completamente loco, deseando cargarse a su familia a hachazos por orden de un fantasma.
En "La chaqueta metálica", el soldado Patoso se vuelve loco. También tenemos a un francotirador vietnamita nada normal y a un grupo de soldados descerebrados convertidos en máquinas de matar, cantando "Mi amigo Mickey Mouse".
Por último, en "Eyes wide shut", al perfecto maridito se le va la olla cuando descubre que su mujer tuvo fantasías con otro.
Pero estábamos en "El resplandor". La idea de Kubrick era hacer que todos los elementos de la película respiraran el terror con mayúsculas. Por ello decidió que Shelley Duvall (la protagonista) debía estar en permanente estado de pánico, se estuviera o no filmando. Kubrick la amedentraba contínuamente y dio orden a Nicholson para que realmente creyera que estaba poseido y para que asustara a la pobre chica. El resultado de esta "técnica" lo podéis ver en la famosa escena en la que Jack Nicholson rompe una puerta con un gran hacha. La expresión de terror de Shelley Duval era auténtica. No sabía que la escena se iba a desarrollar así y cuando vio al majara de Nicholson asomando la cabeza, casi le da algo de verdad. Tardaron horas en que se le pasara el ataque de pánico. Era tanta la tensión durante la filmación de la película, que a la pobre Shelley Duvall de 30 años ¡¡¡se le caía el pelo a manojos!!! Cuando finalizó el rodaje, estuvo en tratamiento psiquiátrico durante años y prácticamente no volvió a hacer más cine (hizo algunas intervenciones esporádicas en comedias y películas infantiles). En el próximo artículo, más.
18:05 Anotado en Film | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: Cine y Televisión


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