03/10/06

Otra de batallitas

Otra historia que me pasó en otra agencia (tan conocida que no hace falta que te diga cuál es) fue uno de los momentos más grotescos de mi existencia. Pero pongámonos en antecedentes:

La señorita X

Era una gran jefa de una gran gran marca de (moda, telecomunicaciones, grandes almacenes -tacha los que no procedan y quédate con el que quieras). Nadie sabía muy bien cómo doña X había conseguido su puesto porque a una evidente falta de diplomacia, podríamos añadir una alarmante escasez de sentido común y de buen gusto. Podría decirse que lo mejor que le había pasado en la vida era tener aquel puesto de nombre tan largo en aquella importantísima empresa. Las expectativas de X era que cada mañana todos los seres humanos se postraran deslumbrados a su paso. Si al conjunto le añadimos su peculiar gusto en la indumentaria (vestía una talla 34 cuando debía llevar una 44) y una de las voces más desagradables que recuerdo, la sensación de estar en su presencia era poco menos que indescriptible.

El gran jefe. 

Le gustaba autodenominarse como "selfmademan" (yo lo llamaría madelman más bien) y era un arribista de cuidado. Como todo buen dictador, eliminó a todos los que tenía en su camino a la jefatura y una vez que lo consiguió, traicionó a los que confiaron en él para irse a la competencia. Pero para nuestra historia, lo que cuenta es que era muy muy muy susceptible y no toleraba ni medio error. Organizó un gran encuentro con la señora X para presentarle la campaña que nos había solicitado. Hasta catering, TVs de plasma y regalos encargó para pelotear a X.

La campaña.

Era algo aparentemente simple. Se trataba de ofrecer a las clientas de dicha empresa un 10% de descuento en sus compras. Así de simple. Nuestra idea fue: "Te mereces un 10" y acompañamos el titular de las típicas imágenes de gimnastas, de mujeres emprendedoras y cosas de esas.

El momento.

Toda la agencia se vistió de lujo para presentar la campaña. Las chicas del catering más caro de Madrid esperaban la llegada de X alineadas junto a la puerta . El técnico sudaba para conectar la tv de plasma mientras en el estudio había quien se escondía debajo de la mesa para fumar (se prohibió fumar porque a X "le daba asco el humo"). Llegó la hora y la diva entró por la puerta de la agencia con su secretaria y con el dictador babeando a su lado. A los creativos nos castigaron sin catering mientras los ejecutivos de la agencia hacían malabarismos para no ensuciar sus armanis. Pasada una hora, nos llaman para que presentemos la "campañita" (nada del otro mundo, por cierto).  La imagen era la siguiente: 20 personas como salidas de la pasarela cibeles, sentadas alrededor de una gran mesa de cristal sin hacer ni media mueca, el técnico peleando con unos cables y en eso que entran 3 tipos vestidos de calle con cara de no haber dormido en 3 meses.

Comenzamos a soltar nuestros galimatías y el camino por el que llegamos a la genial creación. Una presentación brillante y amena. Estaba claro, habíamos triunfado. El jefe con las lágrimas casi en los ojos. Ya estábamos pronunciando nuestras últimas famosas palabras cuando una risa sobrecogedora cortó el aire. La risa se oía más y más mientras se helaban las sangres de los presentes. X tenía la capacidad de reirse como la bruja de blancanieves y un gremlin al mismo tiempo. X seguía y seguía riendo, mientras los demás nos mirábamos sin entender. El dictador acaba por mosquearse y le pregunta qué pasa. X se seca las lágrimas y bebe agua (yo temía que se reprodujera y que la sala se llenara de X-grelimns). "Ej que no es un 10, es un 15%". Los rayos que salían de los ojos del dictador nos fulminaron y salimos de la sala en estado de shock mientras a los lejos, X seguía riendo escandalosamente. Toda la campaña y la presentación a la shit.

Aquel mismo día se descubrió que fue un error de la ejecutiva de cuentas que nos pasó el briefing. En letras bien grandes se podía leer "10%". Sin embargo, echaron a uno de mis compañeros y unos meses después al menda. A pesar de todo, X siguió confiando en la agencia y en la ejecutiva que nos hizo pasar el peor rato de nuestras respectivas carreras.

Moraleja: "Si metes la pata, es mejor que hayas sido miss y llevarte muy bien con el jefe"

Comentarios

Joder!! Es alucinante. Desde luego cuanto más grandes son las empresas, cosas más raras pasan.

Anotado por: anniechristian | 15/10/06

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