29/09/05

Kubrick y figura (4 y último)

Lo de torturar actores fue una práctica que puso en práctica en casi todas sus películas. Fue "Eyes wide shut" una de las más intensas en este sentido. Tom Cruise y su entorno estaban convencidos que trabajar con el director vivo más prestigioso iba a suponer el espaldarazo definitivo para su carrera. En realidad, se convirtió en un sinfín de dolores de cabeza y en el germen de su divorcio con Nicole Kidman.

Cuando el rodaje alcanzó su primer año, la desesperación de Cruise-Kidman era absoluta (lo normal en una película es un rodaje de 6-8 semanas). Las escenas se repetían hasta el infinito y nadie parecía ver el final de la dichosa película. Hubo muchas escenas que se repetieron más de 100 veces. La táctica de Kubrick era muy sencilla. Cuando un actor, principalmente Cruise, daba a entender su punto de vista sobre cómo debía hacerse tal o cual escena, el director le hacía repetir la secuencia tantas veces como quisiera, hasta doblegar la voluntad del actor. Kidman comprendió pronto la situación, pero su maridito se empecinaba una y otra vez en intentar demostrar su talento al director. La situación se hacía insostenible, porque nadie daba su brazo a torcer. El hecho de que Tom Cruise fuera uno de los productores tampoco ayudó mucho a mejorar la situación.

De repente, ocurre un imprevisto... Jennifer Jason-Leigth (que hacía el papel de la prostituta "salvadora") y Harvey Keitel (en el papel del amigo de Cruise que le invita a la fiesta del inicio) estallan y Kubrick les despide. ¿Cuál fue la solución? Eliminar todas las escenas en las que ambos actores y repetirlas con nuevos actores (fueron Sidney Pollack y norecuerdoquien los sustitutos). Finalmente, el rodaje llegó a su fin... 2 años y medio después.

Una anécdota cachonda relacionada con esta película es la idea de trailer que tenía Kubrick. Se trataba simplemente de mostrar un primer plano del pecho desnudo de Nicole Kidman. Entre los pechos de la australiana podría leerse el título de la película con letras luminosas mientras sonaba la canción de Chris Isaak de la BSO. Finalmente, la enfermedad del director y la autocensura de los estudios pusieron fin a esta idea.

"Se busca director de fotografía"

Eso fue lo que estuvo a punto de ocurrir durante el rodaje de "Barry Lindon". La película está ambientada a finales del siglo XVIII y Kubrick quería hacer una recreación, lo más lograda posible, de dicha época. Se hizo un gran esfuerzo en decoración y vestuario (hasta se llegó a decir que los suntuosos vestidos de Marisa Berenson eran antigüedades). Entre otras cosas, todo el mundo sabe que en los palacios franceses no había luz eléctrica. Pues, entonces debía rodarse sin focos ni luz eléctrica de ningún tipo para reproducir exactamente la luz con la que debían vivir los protagonistas. Para ello, el director de fotografía tuvo que rodar todas las escenas de interior con ¡¡velas!! Estuvo a punto de quedarse ciego.

Eso es casi todo, amigos.

La última anécdota que recuerdo sobre este director está relacionada con "2001". Kubrick era el único director que podía torear a su antojo a los estudios de Hollywood. Su prestigio y la rentabilidad de sus películas le permitían un status y una independencia absolutas. Hacía sus películas tal y como quería, sin que prácticamente nunca, los ejecutivos pudieran meter mano en la producción. Pero estamos en 1.966, año en el que la Metro decide financiar un extraño proyecto llamado "2001", basado en un guión del propio director y Arthur C. Clarke. El rodaje comenzó en el más absoluto de los secretos, sin que ni tan siquiera los directivos del estudio pudieran conocer detalles acerca del mismo. Pasados unos meses e iniciado ya el rodaje, en la Metro se pusieron serios y exigieron a Kubrick que les entregara el guión de la película. En el despacho del presidente de la Metro se recibió un gran paquete remitido por Stanley Kubrick desde Inglaterra. Dentro de un envoltorio perfecto se encontraba un libro exquisitamente encuadernado en el que podía leerse en su portada un gran "2001" en letras doradas. El resto del libro eran hojas en blanco.

Si tienes más anécdotas, o quieres desmentir o puntualizar algunas, no dudes en hacerlo.



 

24/09/05

Kubrick y figura (3)

Inteligencia Artificial

Quizás hayas visto el pastelón que hizo Spielberg con el niño de "El sexto sentido". "I.A." era un antiguo proyecto de Kubrick que dejó en manos de Spielberg antes de morir. De hecho, Kubrick aparece como guionista y productor ejecutivo del bodrio ese. Lo que es más desconocido es cómo Stanley Kubrick puso en marcha el proyecto.

En realidad, la idea rondaba la cabeza del director desde los años 70, pero descartó la idea de poner en marcha el film porque los efectos especiales de la época no estaban adecuadamente desarrollados para contar una historia como esa. Cuando nuestro lunático favorito vio "Parque Jurásico", se interesó nuevamente por el proyecto y se puso en contacto con los creaadores de sus efectos especiales (ILM). Después de varias reuniones, Kubrick volvió a descartar el proyecto ¡¡¡porque los efectos especiales aún no eran suficientes!!!

Con todo, (ya contaba con más de 75 años), se puso a rodar por su cuenta, a la espera de que la industria de los efectos especiales se pusiera al nivel que él requería. Para ello, eligió a Joseph Mazzelo (el niño de... Parque Jurásico) y fue a rodarle cada verano. La idea era que en la película se viera su crecimiento, desde los 7 años hasta los 14 ¡¡¡o más!!!

El pobre niño acabó bastante traumatizado (para variar) con las visitas veraniegas del tío Stanley, que le hacía repetir 40 veces unas tomas para un film que "podría" rodarse en un plazo de aproximandamente 7-8 años.

Las rarezas

Stanley Kubrick tenía mucho de genio y más aún de maniático. Era un reconocido jugador de ajedrez, amante de las matemáticas y un excelente fotógrafo. Era minucioso hasta los detalles más desapercibidos y controlaba absolutamente todos los aspectos de la producción. Era capaz, por ejemplo, de medir, regla en mano los anuncios de sus películas en los diarios de Indonesia (por decir un país) y comprobar si las medidas eran las que él deseaba. Si no era así, el distribuidor de la película se arriesgaba a recibir la llamada de don Stanley indicándole que sus anuncios sobrepasaban en 1 mm. vertical las medidas que él había ordenado. Hasta tenía una red de "espías" por todo el mundo que le enviaban informes para comprobar cómo se exhibían sus películas por todo el mundo. Si la pantalla o el sonido no eran buenos.... ufff, mejor no pensarlo.

Hubo dos razones por las que se trasladó a vivir al Reino Unido. Una era el puritanismo de la sociedad estadounidense ("Lolita" y "Senderos de gloria" fueron grandes escándalos). La otra razón fue la inseguridad que se vivía los agitados años 60. La vida "pausada" de Inglaterra le sedujo, porque si a algo tenía miedo Stanley Kubrick, era a una muerte violenta. Era tal su miedo a morir en un accidente de automóvil, que iba de un lado a otro en un gran coche a 60 por hora por las autopistas. Por si eso fuera poco, hacía circular un coche delante y otro detrás del que en él viajaba, para así evitar accidentes.

Desde que se instaló en Inglaterra, no salió del país bajo ningún concepto. Ni tan siquiera para rodar una película sobre Vietnam. Quizás uno de los grandes errores de "La chaqueta metálica" es que está rodada en Inglaterra. El cielo, la luz o el paisaje no tienen nada que ver con el sudeste asiático. Es poco creíble en ese aspecto.

En el próximo y último artículo, el rodaje de "Barry Lindon" y "Eyes wide Shut" (o como mandar al manicomio a unos cuantos actores)

 

19/09/05

Kubrick y figura (2)

El rodaje de "El resplandor"

Este fue uno de los momentos más delirantes de la carrera de Stanley Kubrick. A lo largo de su carrera, Kubrick había pretendido sentar cátedra en cada uno de los estilos que abarcaba (cine bélico, ciencia ficción...). Ahora le tocaba el turno al cine de terror. Para ello escogió una novela de un por entonces casi famoso Stephen King para realizar su obra maestra del género. En realidad, la novela, Stephen King y el cine de terror le interesaban bien poco (llegó a decir que Stephen King sólo pretendía ser famoso, que no era un verdadero escritor).

Lo que le interesaba de la novela era el tema que iba a repetir prácticamente en toda su filmografía: el comportamiento irracional de alguien que normalmente no lo es. Siempre hay en sus películas alguien que actúa en un sentido diametralmente opuesto al de su naturaleza. Hagamos un repaso y os daréis cuenta que la historia se repite prácticamente en todas sus películas:

En "Lolita", un intelectual pierde la cabeza por una niña de 12 años.

En "Teléfono Rojo: ¿Volamos hacia Moscú?" (el titulito tiene guasa), tenemos a un general que de buenas a primeras decide iniciar una guerra nuclear contra los soviéticos.

En "2001" es el ordenador más avanzado de la Tierra el que se vuelve loco.

En "La naranja mecánica", el protagonista, cuyo carácter es de una auténtica bestia, siente náuseas cuando tiene impulsos violentos tras un tratamiento de choque. En realidad no es la ausencia de lógica lo que le interesa a Kubrick, sino el hecho de hacer lo contrario/irracional de lo que la naturaleza de las personas (o cosas) supone.

En "Barry Lindon", un hijo quiere matar a su padre.

En "El resplandor" tenemos a Jack Nicholson completamente loco, deseando cargarse a su familia a hachazos por orden de un fantasma.

En "La chaqueta metálica", el soldado Patoso se vuelve loco. También tenemos a un francotirador vietnamita nada normal y a un grupo de soldados descerebrados convertidos en máquinas de matar, cantando "Mi amigo Mickey Mouse".

Por último, en "Eyes wide shut", al perfecto maridito se le va la olla cuando descubre que su mujer tuvo fantasías con otro.

Pero estábamos en "El resplandor". La idea de Kubrick era hacer que todos los elementos de la película respiraran el terror con mayúsculas. Por ello decidió que Shelley Duvall (la protagonista) debía estar en permanente estado de pánico, se estuviera o no filmando. Kubrick la amedentraba contínuamente y dio orden a Nicholson para que realmente creyera que estaba poseido y para que asustara a la pobre chica. El resultado de esta "técnica" lo podéis ver en la famosa escena en la que Jack Nicholson rompe una puerta con un gran hacha. La expresión de terror de Shelley Duval era auténtica. No sabía que la escena se iba a desarrollar así y cuando vio al majara de Nicholson asomando la cabeza, casi le da algo de verdad. Tardaron horas en que se le pasara el ataque de pánico. Era tanta la tensión durante la filmación de la película, que a la pobre Shelley Duvall de 30 años ¡¡¡se le caía el pelo a manojos!!! Cuando finalizó el rodaje, estuvo en tratamiento psiquiátrico durante años y prácticamente no volvió a hacer más cine (hizo algunas intervenciones esporádicas en comedias y películas infantiles). En el próximo artículo, más.